Sistemas financieros bien desarrollados son fundamentales para el crecimiento económico y el alivio de la pobreza, ya que las imperfecciones del mercado financiero restringen el acceso de empresarios pequeños y hogares de bajos ingresos a servicios financieros. Mercados financieros desarrollados incluyen cuatro elementos: 1) respeto por los derechos de propiedad; 2) sistemas de divulgación y contabilidad que promuevan transparencia; 3) sistema legal que protege el cumplimiento de contratos; y 4) infraestructura regulatoria que proteja a los consumidores, promueva la competencia y controle la toma de riesgos excesivos. Los países cuyo sistema legal y regulatorio apoya a que los intermediarios financieros recuperen el total del valor presente de sus acreencias, tienen intermediarios financieros más eficientes que aquellos donde la ley es débil. Por tanto, la ejecución de procesos de reforma que mejoren el marco legal de garantías y quiebras contribuirá a que el sistema financiero promueva el acceso de amplios sectores de la población a sus servicios. La Organización de Estados Americanos aprobó en el 2006 una ley modelo de garantías mobiliarias, con el propósito de impulsar prácticas y regulaciones uniformes del crédito comercial colateralizado, aumentar el acceso a crédito de las PyME y facilitar el desarrollo de los mercados financieros. Hasta octubre de 2009, México (2000 y 2003), Perú (2006), Guatemala (2007) y Honduras (2009) habían aprobado la ley modelo. Varios países de la región han reformado los marcos legales aplicables a los procesos de bancarrota o quiebra empresarial, con el objetivo de alinear los incentivos empresariales de manera económicamente eficiente, mejorar la protección de los inversionistas y ampliar el acceso a crédito en sus mercados financieros.

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